En el Centro Shambhala de meditación, asisto a un taller destinado a explorar las enseñanzas sobre los principios masculino y femenino que nos aporta el budismo tibetano, dirigido por Alice y Richard Haspray.
Nos indican que todos tenemos esas posibilidades dinámicas en nuestro interior. Nos exponen en una interesante reflexión sobre la tendencia cultural a enfatizar la organización y la potencia tangible del principio masculino, y como tenemos dificultades para cultivar el paisaje interno e intangible de apertura y visión del principio femenino.
Nos indican, que cuando ambos principios están desbalanceados, perdemos la energía vital, la fortaleza, y nuestras familias, organizaciones, y la sociedad se torna disfuncional y pagan las consecuencias. En una sala vemos lo que contiene la sala, el principio masculino, pero no vemos la sala que los contiene, el principio femenino.
Nos conducen mediante reflexión y ejercicios a identificar estos principios en nosotros e indican que cuando estos caracteres están presentes en forma desbalanceada, se produce la neurosis ¿identifica alguna neurosis producto de este desequlibrio?
Posteriormente lo asimila a los principios chinos del Ying y el Yang, cuya sabiduría nuevamente nos muestra la necesidad de equilibrarlos. Enfatizamos que si en cualquiera de nosotros, prevalecía en forma fuerte, un lado sobre el otro, generabamos el desequilibro
Una interesante conversación se dio después en torno a usar el nombre de femenino masculino para estas características, en que Alice enfatizaba que no lo asociáramos a genero, ya que tanto en hombres como mujeres están potencialmente presentes ambas, y las dificultades surgen en la falta de equilibrio, en el predominio de uno u otra característica, sin que la otra esté presente, al observar y actuar en el mundo.
Richard, nos condujo, mediante ejercicios de mirar a través de lentes rojos y azules, a experimentar, los efectos físicos y emocionales que se producen cuando miramos el mundo desde un filtro u otro.
Me parece que el esquema es semejante al que indica Carmen Cordero, donde clasifica a las personas en relacionales, lo que importa es la relación, y en motrices, lo que importa es la acción. (dejamos para otro post, la tercera parte, los explicativos)
Carmen reconoce e identifica características físicas reconocibles de ambos tipos, asociados al tipo de musculatura, lo que le permite desarrollar ejercicios, esta vez físicos, para generar la plasticidad emocional que nos permite ver el mundo con mas de un flitro.
Integrar los principios femeninos y masculinos en nuestra forma de mirar y actuar en el mundo, nos posibilita mayor energía y espacio, sabiduría y habilidad, gentileza y valentía. Gracias Alice, Gracias Richard





