

Es frecuente escuchar frases como "en esta organización somos una familia", y claramente alude a un espacio emocional que nos gusta tener, y necesitamos, nos gusta vivir en familia, y ser reconocidos como parte de una. Precisamente la contraponemos a un espacio emocional donde predomina la frialdad en el trato, y donde somos percibidos sólo piezas de una maquinaria donde nuestro espacio emocional no tiene cabida. Creo que precisamente ahí está el peligro de la metáfora, contraponemos dos imágenes, cargadas de estereotipo, y no realidades. En la comparación con la familia, podemos preguntarnos de que familia estamos hablando, ¿una familia tipo mafia italiana? ¿una familia patriarcal donde el hombre de la casa es dueño de su mujer y de los hijos? ¿una familia extendida como la de nuestros padres o abuelos? ¿una familia sin padre como tiende a predominar hoy en nuestra sociedad? ¿una familia donde los mayores pierden su rol? ¿una familia donde los hijos se quedan viviendo a costa de sus padres? etc... Y cuando hablamos de empresa, que tipo de empresa estamos pensando, ¿el estereotipo de empresa de la era industrial magistralmente caracterizada en
"tiempos modernos de Charles Chaplin" , o una
empresa exitosa tipo Google.? Me parece importante recalcar el llamado hacia una relación mas afectiva que la metáfora nos parece llevar, a un llamado a humanizar las relaciones en el trabajo, a una comunidad donde se nos acepta que tenemos malos días, donde
nos podemos recuperar de nuestras caídas, una comunidad que acepta que cometemos errores, que
reconoce que somos humanos en el afecto. Estas cualidades las atribuimos a la familia, pero no a cualquiera, la atribuimos a la familia idealizada, y sin embargo, hoy en día estas cualidades es posible empezar a verlas en empresas altamente exitosas, y mas aún es posible verlas enunciadas, al menos algunas de ellas, c
omo condición para el éxito y supervivencia de las empresas. Y al mismo tiempo, la metáfora me parece que tiene limitaciones, las familias no tienen clientes a los cuales satisfacer y de cuya satisfacción dependa su supervivencia, las familias no tienen terceros que corran el riesgo de aportar sus capitales para que se sustente, las familias no tienen sindicatos internos que defienden los intereses de algunos contra los otros, las familias no es el espacio para la realización profesional de las personas, etc... Y también me pregunto, cuanto de esta petición de que las organizaciones sean familia para sus miembros, esconde otros factores, como en algunos casos: la falta de una familia en que obtengamos el afecto que necesitamos; o que nos sintamos huérfanos sin un padre fuerte que cuide de nosotros y cuyo rol se lo asignamos a la empresa; un padre que se haga cargo de nuestras inseguridades protegiéndonos de los enemigos externos; o una madre que nos muestre sólo nuestras virtudes y no nuestras áreas de desarrollo, en definitiva, un paliativo a una madurez a la cual aún no llegamos. Me parece que de esta reflexión, lo relevante no es la organización como familia, sino
como hacemos organizaciones mas humanas, no para que bajemos nuestro nivel de excelencia, sino para poder realizarnos y ser exitosos.