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Nuestra mochila de conversaciones pendientes

Enviado por Raúl Herrera Labarca el domingo, 22 octubre, 2006 a las 9:50 PM
Raúl Herrera Labarca

Me parece que la mayor parte de nosotros tiene en mayor o menor grado, una "mochila" de conversaciones pendientes, conversaciones que no han fluido y se han acumulado; mochila que llevamos por la vida y que con su peso, nos impide movernos fluidamente.

Son conversaciones que se nos han quedado atragantadas, ya sea que estimemos que alguién nos hizo daño, y no hemos reclamado, o que nosotros hemos hecho daño, y no hemos pedido las excusas del caso.

En ambos casos, cuando estamos con esa persona, la sensación que podemos tener es que no fluimos, se nos complica la vida, y al final podemos tener la sensación de no ser integros en la conversación.

En una conversación de coach, la persona al ver lo pesada de su mochila, me manifestó su intención de tener las conversaciones que lo bloqueaban. Al preguntarle si el creía que para la otra persona, esas conversaciones que a el quitaban fluidez, perturbaban también a esa otra persona; me manifestó su sorpresa, no lo había pensado de esa manera.

Y la reflexión parece simple, no necesariamente el que nos hizo daño lo hizo con mala intención, puede haber sido desde su incompetencia, su miedo, lo que sea; lo importante es que hizo lo que hizo, y desde ahí, puede que no lo haya registrado emocionalmente como me pasó a mi, y no vea que yo crea que tiene que darme una disculpa.

Analogamente, el daño que podemos haber causado a otra persona, es un juicio que hacemos, lo hacemos desde nuestro estandar, desde nuestra autoexigencia personal de ser perfectos, y es posible que la otra persona no tenga un registro emocional que le hayamos perjudicado.

Mirado así, el pasado importa menos que el revisar la mochila de las conversaciones pendientes que nos quitan fluidez, con sorpresa podemos contatar que en muchas de ellas, basta con perdonarnos nosostros mismos, o quitar el juicio de intencionalidad que le asumimos al otro, y cambiarlo por incompetencia, técnica o emocional.

Es lo que se conoce como la compasión budista, no es lastima, es ver al otro como un ser humano, tal como lo somos nosotros. Esto nos ayuda a no acumular resentimientos, otra forma de denominar la mochila que cargamos.

Para limpiar la mochila, en algunos casos necesitaremos tener una conversación, pero la mayor parte de los casos, como la mochila es nuestra, simplemente bastara un gesto nuestro, un abrazo, un regalo, una frase gentil, etc, el otro no necesitará saber que estamos descargando nuestra mochila.

Y esto no implica que olvidemos, recordar lo necesitamos para cuidarnos, para no cometer los mismos errores, para no tener las confianzas en el mismo grado que tuvimos, etc,

Esto posiblita que sigamos siendo colaboradores, potencialmente amigos, sigamos danzando juntos la vida, y podemos hacerlo con liviandad, sin dejar que nuestra mochila se cargue y nos impida fluir.

Limpiar nuestra "mochila" nos ayuda a andar livianos por la vida, depende sólo de nosotros.

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Enviado por Pablo el lunes, 23 octubre, 2006 a las 10:53, Hora de verano de Chile
Me suena tu comentario de que la mochila al final es de uno, la caga de buenas o malas experiencias en la mochila las define uno así que gracias por el espacio de mirar nuestras cargas, jucios y otras cosas sólo mirar alivia la carga

Enviado por carolina torrejon el martes, 24 octubre, 2006 a las 11:54, Hora de verano de Chile
gracias Raul Carolina

Enviado por Cecilia el martes, 24 octubre, 2006 a las 19:30, Hora de verano de Chile
Hace tiempo que no conversamos, y ha sido una linda sorpresa leerte hablando de las conversaciones pendientes en nuestra vida. Por supuesto que tengo más de una. Y concuerdo con Pablo que ya es un alivio reconocer que existen como experiencias abiertas. Fijaté que con la vida he ido aprendiendo que hay un tiempo para tenerlas, y que también es sanador reconocer que ese minuto es una decisión personal, con la que tenemos que estar super conectados para que podamos vivirla integralmente, en cuerpo y alma. Hay un tiempo para cada cosa, ya lo dice el libro de los libros. Entonces, a veces, antes de conversar tenemos que llorar, sentir miedo, enrabiarnos y luego dar el paso ya sea para mostrar nuestras emociones o dar un abrazo. Ciertamente, cuando nos encontramos con el otro, se siente alivio, algo parecido a lo que dice Mercedes Soza: "hay que sacarlo todo afuera, para que nazcan cosas nuevas" Un abrazo C.

Enviado por Iris el jueves, 09 noviembre, 2006 a las 8:39, Hora de verano de Chile
la conversación es sanadora, nutre, nos conecta con el otro y con nuestro interior. Su ausencia no estanca, nos desconecta, bueno, al menos a mi me pasa así. Un abrazo, Iris

Enviado por Gestión Holística » Optimizar el uso del tiempo (Cronos), o aprovechar el tiempo en cada momento (Kairos) el lunes, 20 noviembre, 2006 a las 22:34, Hora de verano de Chile
[...] Creo que una respuesta está dada por nuestra capacidad de engolizarnos con los pensamientos, con las respuestas que ya conocemos, en vez de estar atento, sientiendo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. En el libro “las cuatro caras de la mujer” de Caroline Ward, indica una cifra que me impacta, indica que de acuerdo a investigaciones tenemos del orden de sesenta mil pensamientos por día, y el 95% de ellos ¡son los que mismos que tuvimos ayer! Y aquí tenemos dos claves importantes, una que apunta al Kairos, tener sesenta mil pensamientos al día, nos dificulta estar atento a lo que sentimos de nosotros y percibimos del exterior, base fundamental para estar en el Kairos, y el otro aspecto, de la eficiencia de nuestro pensamientos, medidos en forma de uso del tiempo en ellos, y claro 95% nos habla de como nos quedamos pegados en ciertas conversaciones, impidiendo salir adelante. Con justa razón, el libro termina con una recomendación que le hace su maestra Dadi Janki a Carolina. “tu problema es que piensas demasiado”. [...]






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